Psicología: Sarita Álvarez

“No hay nada mas delicioso que sanarse y volver a amar…”

 

 

 

Todos hemos experimentado el dolor por la pérdida de un amor y todo el sufrimiento, el desencanto que conlleva el dejar ir a esa persona que tanto le entregamos y en la que colocamos todos los ideales, pero que por una u otra razón o razones no logra sostenerse en el tiempo y termina por decir adiós.

Y es precisamente en ese adiós del otro, que sentimos que una parte de nuestro ser se deja caer y experimentamos malestar físico, emocional, social, son todos los aspectos de nuestra vida la que se ven trastocados al momento de una pérdida, en ese irse del otro, conlleva la pérdida de todo lo que le colocamos desde el inicio de nuestra relación, al otro lo cargamos de muchos ideales que a través del tiempo se van modificando o hasta perdiendo pero muchos de nuestra necesidad de estar y disfrutarlo se van en ese irse con el otro y por tal razón sentimos soledad, desasosiego, tristeza, dolor, incertidumbre, miedo, por que simplemente el otro se fue y no solo el sino con todo lo que yo lo cargue, todo aquello que yo le coloque para amarlo.

 

Y ahora debo empezar a recuperar todo eso que perdí al colocarlo en el otro, construyendo nuevamente en mí una fortaleza necesaria para reinventarme internamente y poder respirar por mí y para mí. Pero suena muy sencillo esta tarea lo cual no lo es, porque estamos hablando de los sentimientos y las emociones, las cuales debemos permitir que salga todo eso que me adolece, maltrata, me hace sufrir tengo que permitirlo sacar y vivirlo sin necesidad de reprimirlo, para así, poder aliviar, lograr sanar y recuperarse al tiempo que cada quien lo necesite.

Cada pérdida en nuestra vida tendrá sus diferentes matices, según la significancia que le pongamos y lo que esa relación caló en nosotros, así como el renombre que el otro tenga en nosotros y lo vivido por cada uno, así será el proceder de la partida, porque no es lo mismo atravesar un divorcio de mutuo acuerdo sin hijos, a un divorcio vía judicial y con pensiones alimenticias y visitas controladas. Existen muchos factores externos a la partida del otro que influyen en que nuestro proceso de duelo se acelere o se mantenga por mas tiempo.

Al ser seres sociales, emocionales, biológicos, necesitamos de una ayuda integral cuando nuestro cuerpo se quiere frenar ante una situación de pérdida, y no nos permite reencontrarnos con nosotros mismos y escucharnos en nuestro propio llanto, llanto que permite que le coloque una emoción a un sufrimiento así como la palabra me permite la expresión a tanto dolor.

 

Debo experimentar el dolor, gritar de sufrimiento, enojarme con la vida, para que después de ese desahogo, exista una bocanada de aire limpio que me permite reinventarme y saborear nuevamente la delicia del amor…

 

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“En el deseo está el disfrute de vivir”

Soy Sarita Álvarez, Psicóloga y colaboradora especial para EL PRECIO DE LA BELLEZA.
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